¿CÓMO UTILIZAR CORRECTAMENTE ESTA BASE DE DATOS?


Esta guía se divide en dos partes. La primera ofrece información detallada sobre la automedicación (ventajas y limitaciones, normas a seguir, etc.) y sobre los medicamentos (aspectos generales, poblaciones de riesgo, particularidades, etc.) antes de plantearse tratarse uno mismo. La segunda parte trata de los trastornos de salud generalmente leves que se pueden tratar mediante automedicación. Están clasificados por orden alfabético y se refieren principalmente a los adultos. Catorce capítulos están dedicados a los problemas de salud habituales en los niños. Aunque en su caso la automedicación debe ser excepcional, estos capítulos responden a las dudas de los padres que se enfrentan a estas situaciones.
¿Cómo se estructura la información?
Para cada uno de los problemas de salud indicamos: Los síntomas más comunes y las causas más frecuentes. Los casos en los que no conviene automedicarse y en qué plazo hay que consultar al médico. Este plazo se indica mediante un pictograma específico: XXX URGENCIA; XX en las 48 horas siguientes; X en el plazo de una semana; Atención: se trata únicamente de indicaciones. En caso de duda, y especialmente cuando hay una combinación de síntomas (dolor de cabeza + fiebre alta), (estreñimiento + dolor abdominal intenso), SIEMPRE hay que consultar al médico. Los casos en los que la automedicación puede ser adecuada, detallando: – los consejos de prevención que permiten evitar o reducir el problema de salud en cuestión; – la información esencial sobre los medicamentos y los tratamientos disponibles sin receta. La lista completa de todos los medicamentos sin receta comercializados en farmacias, clasificados y comentados para cada síntoma; una información que no encontrará en ningún otro sitio.

En casos graves
Le recordamos el número del SAMU: 15 o 112. Es preferible llamar desde un teléfono inalámbrico (o un móvil) para poder moverse con mayor facilidad por su casa o para facilitar la realización de alguna maniobra concreta recomendada por los servicios de emergencia (por ejemplo, en caso de atragantamiento).

Instrucciones de uso de esta guía
Al final de la guía encontrará tres índices: un índice general que incluye información general sobre medicamentos, síntomas y enfermedades, un índice de todos los medicamentos y un índice de los 85 medicamentos más recomendados. Recordamos que lo que entendemos por medicamento es el nombre comercial, que puede estar disponible en farmacias en varias dosis y formas farmacéuticas (comprimidos, cápsulas, gel, pomada, etc.).

Por síntomas
Para cada uno de los síntomas se ofrecen uno o varios cuadros resumen en los que los medicamentos se agrupan por principios activos y se clasifican por puntuación descendente. Elija entre los medicamentos aquellos cuya puntuación sea de las más altas y sea igual o superior a 10. Si se ofrecen varios medicamentos que se ajustan a este criterio, opte por aquellos que contengan menos excipientes con efectos conocidos (alergénicos o susceptibles de provocar intolerancias). Debajo de las tablas figuran uno o varios medicamentos recomendados, en los que se recuerdan sus características principales. Un medicamento recomendado rara vez es el único posible; solo se elige a modo de ejemplo entre varios medicamentos idénticos que poseen las mismas indicaciones, contraindicaciones y efectos adversos.

Por medicamentos
También puede buscar en el índice el medicamento que suele utilizar y, a continuación, consultar en las páginas indicadas la tabla o tablas en las que aparece dicho medicamento y, por último, compararlo con otros medicamentos que tratan ese síntoma.

Por principios activos (ejemplo: frangula) o denominaciones comunes internacionales (ejemplo: paracetamol) Por fin es posible buscar en el índice el nombre común que conoce y, a continuación, consultar las páginas indicadas para encontrar en las listas los medicamentos cuya composición incluye ese principio activo o ese DCI.

Qué preguntar al farmacéutico:
Indique el nombre común y especifique la forma farmacéutica que más le convenga, por ejemplo: Paracetamol en comprimidos o Paracetamol en comprimidos efervescentes, y el farmacéutico, que conoce los nombres comunes, sabrá recomendarle el medicamento que se ajuste a su elección; O bien el medicamento en sí, por ejemplo: DOLIPRANE, indicando también la forma farmacéutica deseada, la edad y el peso de la persona a la que va destinado el medicamento, para que el producto que le recomiende el farmacéutico sea el adecuado. En ambos casos, indique a su farmacéutico los excipientes que no desea que contenga el medicamento (por ejemplo: alcohol, lactosa, parabenos, etc.).
Nota: cuando el nombre del medicamento va seguido de XXX, por ejemplo: PARACETAMOL XXX, significa que existen varios medicamentos (a menudo genéricos) que corresponden a este fármaco, con el mismo nombre común internacional (DCI), pero con excipientes que pueden ser diferentes.

ALGUNAS VERDADES QUE CONVIENE SABER SOBRE LOS MEDICAMENTOS


Un medicamento, ya sea con receta o sin ella, no es un producto como cualquier otro.

LO QUE HAY QUE SABER
¿Qué es un medicamento? El Código de Salud Pública (Libro V, art. L511) lo define como «cualquier sustancia o composición que se presenta como poseedora de «propiedades curativas o preventivas respecto a las enfermedades humanas, así como cualquier producto que pueda administrarse al ser humano con el fin de establecer un diagnóstico médico o de restablecer, corregir o modificar sus funciones orgánicas». Sin embargo esta definición no prejuzga en modo alguno la eficacia del medicamento. Así pues, al contrario de lo que afirman las autoridades sanitarias, cuando compras un medicamento en la farmacia, no sabes si se trata de un producto eficaz o de un producto sin ningún efecto, o incluso peligroso.
La eficacia de un medicamento (Nota) depende directamente del principio activo o de los principios activos que la componen. Basándonos en información de referencia, hemos establecido varios grados de eficacia:
• Buena de 15 a 18
• Media de 12 a 14
• Limitada 11
• Sin demostrar o ineficaz 7


Las categorías de medicamentos


Los medicamentos están diseñados para cumplir diversos objetivos. Los curativos se dirigen a la causa de la enfermedad (los antibióticos, los antiparasitarios…). Los sustitutivos compensan una insuficiencia de tu organismo que provoca la enfermedad (por ejemplo, la insulina para tratar la diabetes «de tipo 1»). Los preventivos evitan la aparición de la enfermedad (las vacunas). Los sintomáticos —los más numerosos— reducen o eliminan determinados síntomas de la enfermedad (fiebre, dolor), pero no la causa (virus o bacteria). Este es el caso, en particular, del paracetamol, el ibuprofeno o la aspirina.

La AMM


Una vez desarrollados, todos los medicamentos (con o sin receta) deben obtener una autorización de comercialización (AMM) para poder comercializarse en Francia. Esta autorización la concede la Agencia Nacional de Seguridad de los Medicamentos (ANSM), anteriormente conocida como Agencia del Medicamento, tras un análisis que se centra principalmente en dos aspectos: la existencia de eficacia terapéutica en indicaciones determinadas, es decir, para ciertas enfermedades y solo para ellas; la ausencia de efectos tóxicos en condiciones normales de uso en dichas indicaciones. Esta autorización, que actualmente se concede por un período de cinco años, es renovable una vez, pero puede ser retirada en cualquier momento. El número de autorización de comercialización figura en la caja del medicamento. Sin embargo, por diversas razones, un gran número de medicamentos que carecen de eficacia demostrada en el ser humano siguen recibiendo una autorización de comercialización.

¿Con receta o sin receta?
Los medicamentos de venta libre, también denominados «sin receta», pueden ser dispensados por el farmacéutico, previa solicitud. No obstante, el farmacéutico puede negarse a venderle un medicamento sin receta si considera que este es perjudicial para su salud (por ejemplo, en el caso de las mujeres embarazadas). El farmacéutico debe informarle de las contraindicaciones (problemas relacionados con enfermedades frecuentes, diabetes, hipertensión… o interacciones con otros medicamentos que esté tomando) y recordarle la dosis que no debe superar. Algunos medicamentos denominados «de formulación magistral» (unos 600 en 2016) se pueden adquirir directamente (en libre servicio) en las farmacias. Lamentablemente, muchos de ellos carecen de interés debido a su ineficacia. Algunos medicamentos de prescripción facultativa pueden ser reembolsados por la Seguridad Social si los receta un médico. Siempre son más baratos que los medicamentos sin receta no reembolsables. Esta información puede verificarse en la base de datos pública sobre medicamentos (http://base-donnees-publique.medicaments.gouv.fr). Los medicamentos que solo se dispensan con receta médica, denominados «con receta» (extendida por médicos), se clasifican en tres grupos según la naturaleza y la intensidad de los efectos nocivos que pueden provocar. La lista agrupa las sustancias que presentan una toxicidad importante, como los anticoagulantes, los anticancerosos… La lista incluye sustancias denominadas peligrosas porque presentan las características de las sustancias de la lista, pero en menor grado; por ejemplo, algunos antiinflamatorios no esteroideos o AINE, como el ketoprofeno (BIPROFENID®) y el diclofenaco (VOLTARENE®). Las drogas pueden provocar adicción, dependencia física o psíquica (morfina, SKENAN®, MOSCONTIN®…), así como ciertos psicofármacos (metilfenidato, RITALINE®). Algunos medicamentos que contienen sustancias incluidas en la lista son medicamentos de prescripción facultativa: antiinflamatorios no esteroideos o AINE (ibuprofeno, ADVIL®…), retardadores del tránsito intestinal (loperamida, INDIARAL®, IMODIUMCAPS®…). De hecho, la dosis de la sustancia contenida en la caja o la indicación reivindicada se adaptan a tratamientos de corta duración que pueden utilizarse en automedicación. No todos los medicamentos dispensados con receta médica son reembolsados por la Seguridad Social.

¡Atención! Con o sin receta, un medicamento nunca es inofensivo. Algunos medicamentos, que resultan peligrosos si se toman sin receta, se venden lamentablemente sin receta en Francia, mientras que en el extranjero solo se venden con receta. Es el caso de algunos antiparasitarios (GLUCANTIME®, NOTEZINE®).

¿De qué formas?
La mayoría de los medicamentos se comercializan en varias formas: comprimidos, cápsulas, sobres, ampollas, gotas, supositorios... Si la presentación de su medicamento no le conviene, pida a su médico o farmacéutico que le recomiende otra.

¿A qué precio?
El precio de los medicamentos (con o sin receta) reembolsables por la Seguridad Social se fija mediante un acuerdo entre el laboratorio y el Comité Económico de Productos Sanitarios; en su defecto, mediante decreto ministerial. El precio de los medicamentos no reembolsables (con receta obligatoria o facultativa) es libre. Varía de una farmacia a otra. Nuestro consejo: Pregunte a su farmacéutico por los medicamentos de venta libre que están cubiertos por el seguro, ya que sus precios los fijan las autoridades públicas. Por lo general, son mucho más baratos que los medicamentos que no están cubiertos por el seguro.

Indicación, principio activo y DCI
En la caja figuran (además de la información administrativa): El nombre comercial (o nombre de fantasía del medicamento), por ejemplo, DOLIPRANE®, EFFERALGAN®, DAFALGAN®… En esta guía, este nombre siempre se escribe en mayúsculas. Debajo, en letra más pequeña, el nombre de la sustancia o DCI (Denominación Común Internacional), por ejemplo, Paracetamol. La DCI le permite encontrar su medicamento en cualquier país. Preste atención a ella, ya que le permite verificar que no está tomando varias veces la misma sustancia bajo diferentes nombres comerciales. Esto le evitará el riesgo de una sobredosis tóxica. En esta guía, el nombre de la sustancia se escribe en minúsculas.

El prospecto
En el prospecto se puede consultar la información relativa al nombre o nombres del medicamento, su composición, la vía de administración y otros datos importantes sobre las condiciones de administración, las indicaciones, las contraindicaciones, las precauciones de uso y los posibles efectos adversos relacionados con la toma del medicamento. Lamentablemente, solo podrá conocer esta valiosa información después de haber comprado el medicamento, a menos que consulte la base de datos pública de medicamentos: http://base-donnees-publique.medicaments.gouv.fr.

La paradoja de las fichas
Las indicaciones que figuran en los prospectos son muy útiles, sobre todo en el caso de la automedicación. Lo malo es que suelen estar redactadas en un lenguaje demasiado técnico como para que el público en general las entienda y, a veces, son casi ilegibles… ¡incluso si llevas gafas!

Gama de sombrillas
Marca única utilizada para productos que pueden tener diferentes clasificaciones (medicamentos, productos sanitarios o incluso complementos alimenticios), con el fin de que dichos productos se beneficien de la notoriedad y la imagen de la marca paraguas. La coexistencia, bajo una misma marca paraguas, de productos con composiciones diferentes conlleva un riesgo de confusión y de errores graves. Ejemplos: HUMEX TOUX SECHE®, medicamento que puede estar compuesto por dextrometorfano (antitusivo opiáceo) u oxomemazina (antitusivo antihistamínico de primera generación con efectos atropínicos); TOPLEXIL®, medicamento antitusivo a base de oxomemazina, o TOPLEXIL PHYTO®, producto sanitario a base de miel, etc. No recomendamos utilizar los productos de las gamas «ombrellas», por ejemplo: HUMEX (29), DRILL (15), FERVEX (11), ACTIFED (5), VICKS (25), etc.

NUESTRAS RECOMENDACIONES
Antes de comprar un medicamento sin receta, consulte la información publicada en esta guía (en relación con un síntoma) o pida consejo a su médico o farmacéutico. Lea atentamente los prospectos o infórmese sobre el medicamento antes de comprarlo en la página web del Ministerio de Sanidad: http://base-donnees-publique.medicaments.gouv.fr/ y respete estrictamente las dosis indicadas en los prospectos.

EL RECORRIDO DE LOS MEDICAMENTOS POR NUESTRO CUERPO

Una vez ingeridos, la mayoría de los medicamentos pasan a la sangre para distribuirse por el organismo y ejercer allí su acción. Posteriormente, se metabolizan y se eliminan.

LO QUE HAY QUE SABER
Un medicamento, aunque sea de venta libre, no es un producto como cualquier otro: hay ciertos pasos que requieren unas mínimas precauciones.

La absorción
Un medicamento que se toma por vía oral llega al estómago, donde se disuelve, y luego pasa al intestino, donde se absorbe en la sangre. Esto se conoce como absorción: un proceso que es tanto más rápido cuanto más vacío está el tracto digestivo (como ocurre con los medicamentos que se toman en ayunas). Sin embargo, algunos medicamentos se absorben mejor durante las comidas. ¡Atención! Algunos alimentos muy comunes pueden aumentar, reducir o incluso anular la eficacia de un medicamento debido a una interacción entre este y el alimento (véase Medicamentos y alimentos).

La difusión
Una vez en la sangre, el medicamento se distribuye poco a poco por todo el organismo. Algunos medicamentos se propagan por todo el cuerpo. Otros, por el contrario, se acumulan en un solo órgano, como el yodo, que se concentra en la glándula tiroides. Algunos órganos, como el cerebro, están protegidos por una barrera que impide la difusión de ciertos medicamentos. Este es el caso de muchos antibióticos que no atraviesan fácilmente la barrera hematoencefálica.

¡Atención, futuras mamás! Casi todos los medicamentos atraviesan la placenta y pueden llegar al feto (véase «Medicamentos y embarazo»).

La actividad
Para que un medicamento sea eficaz, debe llegar a la zona afectada en su forma activa, con el fin de penetrar en el interior del órgano y curarlo. Algunos medicamentos, como la insulina, penetran en todas las células del organismo y ejercen en ellas una gran variedad de efectos. Otros actúan de forma más específica sobre un solo órgano, como es el caso de los tónicos cardíacos (digoxina). La dosificación y la eficacia de un medicamento dependen de la cantidad que se tome, con algunas matizaciones. Por debajo de una cierta cantidad, el medicamento no ejerce ninguna acción terapéutica. Cuanto mayor es la dosis del medicamento, mayor es el efecto. Por encima de la dosis máxima autorizada, su eficacia ya no aumenta, pero los riesgos de accidentes se acentúan, transformando un medicamento normalmente muy bien tolerado en una sustancia tóxica, incluso mortal. Es el caso, por ejemplo, del paracetamol (DOLIPRANE®, DAFALGAN®, EFFERALGAN®…). Analgésico eficaz hasta un máximo de 4 g/24 horas, puede causar daños muy graves en el hígado si se supera la dosis de forma sistemática. En caso de automedicación, es mejor limitarse a 3 g/24 horas. Al comprobar si los medicamentos que toma habitualmente contienen paracetamol, limita el riesgo de sobredosis sin saberlo. ¡Atención! Las dosis recomendadas en los prospectos de los envases están calculadas para garantizar un equilibrio adecuado entre eficacia y tolerancia en poblaciones adultas sanas. Sin embargo, el riesgo cero no existe: un medicamento eficaz siempre puede provocar efectos adversos, incluso en la dosis recomendada.

La transformación: la función del hígado
Un medicamento permanece activo en el organismo durante unas horas, o incluso unos días. Transportado por la sangre, pasa varias veces por el hígado, que transforma su parte activa en una sustancia inactiva (en algunos casos excepcionales, ocurre lo contrario). Si el hígado está enfermo, como en el caso de la cirrosis, el medicamento permanece demasiado tiempo en el organismo en su forma activa, lo que aumenta el riesgo de efectos adversos. Por eso, en caso de insuficiencia hepática, es necesario reducir las dosis de muchos medicamentos y algunos están contraindicados. La eliminación, el papel de los riñones Los medicamentos se eliminan principalmente por los riñones, ya sea en forma inactiva tras su transformación por el hígado, o en su forma activa inicial. Si el riñón no funciona correctamente (insuficiencia renal), el medicamento permanece más tiempo en el organismo. Esto explica que, en caso de insuficiencia renal, sea necesario reducir las dosis de muchos medicamentos y evitar algunos. Lo que no se elimina por vía renal se expulsa principalmente a través de la bilis y el aire espirado, pero también por el sudor, la saliva, las lágrimas, el cabello, las uñas… y la leche materna.

¡Atención, mamás primerizas!
Si está dando el pecho, no se automedique (véase «Medicamentos y lactancia»).

NUESTRAS RECOMENDACIONES
Pida siempre consejo a su farmacéutico y lea ATENTAMENTE Lea el prospecto para saber cómo tomar el medicamento: ¿en qué momento? ¿En ayunas, durante las comidas o entre ellas? Guarde SIEMPRE los medicamentos en su envase original junto con el prospecto. Evite la automedicación si está embarazada (véase «Medicamentos y embarazo») o si está en periodo de lactancia (véase «Medicamentos y lactancia»). Dado que los niños (véase Medicamentos y niños) y las personas mayores (véase Medicamentos y personas mayores) son muy sensibles a los medicamentos, limite al mínimo la automedicación en estos grupos y reduzca, tal y como se indica en los prospectos, las dosis de los medicamentos administrados para descartar el riesgo de incidentes o accidentes.

MÁS INFORMACIÓN
Los supositorios, los parches y las inyecciones subcutáneas e intramusculares pasan a la sangre con mayor o menor rapidez. Sin embargo, la absorción de los supositorios es más variable. Los productos de uso tópico (pomadas, cremas, lociones para la piel, colirios para los ojos, enjuagues bucales, pastillas, gotas para los oídos o la nariz) no son inofensivos. Pueden pasar a la sangre y ejercer una acción sistémica, lo que puede provocar efectos adversos. Algunos medicamentos que se toman por vía oral no pasan a la sangre: por ejemplo, los medicamentos para tratar enfermedades del tracto digestivo (antiácidos para el estómago), algunos medicamentos para tratar el estreñimiento (lactulosa, DUPHALAC®, macrogol, FORLAX®) y algunos medicamentos contra los parásitos (flubendazol, FLUVERMAL®).

EFECTO PLACEBO Y EFECTO NOCEBO


¿Cómo se definen el efecto placebo y el efecto nocebo? La palabra «placebo», del latín «me gustará», se refiere a una sustancia inerte (miga de pan, almidón o, más comúnmente, lactosa), carente de actividad, que se administra a un paciente como si fuera un medicamento.

El efecto placebo
En determinadas circunstancias, la ingesta de esta sustancia inerte, cuando se presenta como un medicamento, puede provocar una mejoría de ciertos trastornos (trastornos digestivos, tos, dolores de cabeza, trastornos del sueño, ansiedad) y de los síntomas de algunas enfermedades crónicas (artrosis, eccema…). Estos efectos se denominan «efectos placebo». El efecto placebo representa aproximadamente el 30 % de la eficacia de cualquier medicamento, pero puede alcanzar entre el 50 % y el 70 % en el caso de los dolores de cabeza, entre el 20 % y el 80 % en el de los dolores reumáticos y entre el 20 % y el 60 % en el de los trastornos digestivos. Sin embargo, el efecto placebo solo se manifiesta durante un breve periodo de tiempo; así lo demuestran los estudios realizados sobre la eficacia de los futuros medicamentos antes de su comercialización. Para poder comercializarse, los medicamentos candidatos deben tener siempre una eficacia superior al placebo con el que se comparan. ¡Por desgracia, no siempre es así! Factores que influyen en el efecto placebo El efecto placebo depende en gran medida del propio placebo, pero también del médico que lo receta y del paciente que lo recibe. La influencia del placebo: hay varios factores en juego La vía de administración: se pueden clasificar, por orden de eficacia decreciente, las inyecciones intravenosas, las inyecciones intramusculares, las gotas, los comprimidos o cápsulas y los supositorios. La presentación del medicamento: el color azul claro favorece la eficacia de los tranquilizantes; el rojo o el amarillo vivo, la de los estimulantes; y el marrón, la de los laxantes. Una forma singular, o incluso un sabor particular (amargor, por ejemplo), parecen amplificar la eficacia del placebo. El tamaño: una dimensión minúscula o poco común puede aumentar el efecto. La novedad, el precio elevado, el nombre del medicamento, su composición a veces presentada en latín, su dispensación con receta médica son también factores que favorecen la eficacia. La personalidad del médico: una actitud acogedora y cálida, la atención y el interés prestados no solo a los problemas de salud del paciente, sino a su personalidad en su conjunto, la duración de la consulta, la convicción del médico sobre la eficacia del tratamiento y la personalización de la atención pueden aumentar el efecto placebo. Factores relacionados con el paciente: la sensibilidad al efecto placebo sería más frecuente en sujetos ansiosos, deprimidos o pasivos que en personas con personalidades fuertes. En un mismo individuo, el efecto placebo de un medicamento disminuye cuando el paciente adquiere un mejor conocimiento de su enfermedad y de los efectos del tratamiento. La confianza en la capacidad del médico mejora la eficacia de cualquier medicamento. Por ejemplo, un caramelo de miel presentado en forma de comprimido en una caja con un nombre de apariencia científica y recetado por un médico de cabecera convincente probablemente tendrá más efecto sobre una garganta irritada que el mismo caramelo comprado en la confitería. ¡Sobre todo si el paciente es de naturaleza ansiosa! Los placebos impuros Algunos laboratorios ofrecen medicamentos cuyas indicaciones no se corresponden con los síntomas que deberían tratar. Es el caso, por ejemplo, de la combinación de varias vitaminas para tratar la fatiga pasajera y de diferentes sustancias a base de magnesio para tratar la espasmofilia. Estos medicamentos se denominan «placebos impuros» porque, en este caso, solo pueden actuar por efecto placebo. Su uso debe condenarse. De hecho, debido a sus propiedades farmacológicas, estos medicamentos pueden provocar efectos adversos. Lamentablemente, todavía hay demasiados placebos impuros entre los cerca de 12 000 medicamentos (con o sin receta) que se venden actualmente en las farmacias.

El efecto nocebo
Se denomina «efecto nocebo» a cualquier molestia que se produzca tras la ingesta de una sustancia inerte (placebo). Las manifestaciones más frecuentes del efecto nocebo son, por orden decreciente: somnolencia (25 % de los casos), fatiga, trastornos digestivos, dificultad para concentrarse, dolores de cabeza, sofocos y temblores.

MEDICAMENTOS Y EMBARAZO


La gran mayoría de los medicamentos que toma la madre durante el embarazo pasan al embrión y al feto a través del intercambio sanguíneo, vía la placenta. Por lo tanto, se desaconseja terminantemente la automedicación a las mujeres embarazadas.

LO QUE HAY QUE SABER
Aunque un medicamento no provoque ningún problema a la mujer embarazada, puede provocárselos al feto. Durante el embarazo, es necesario SIEMPRE Consulte a su médico o farmacéutico antes de tomar cualquier medicamento, aunque le parezca inofensivo. Esto es fundamental durante los dos primeros meses de gestación: en este periodo, la ingesta de medicamentos puede provocar malformaciones graves, lesiones en determinados órganos y la muerte del óvulo o del embrión. Durante los tres últimos meses del embarazo, los medicamentos de venta libre contra la ansiedad, el insomnio, ciertos analgésicos (derivados de la morfina), una gran cantidad de jarabes antitusivos, los antialérgicos y los antiinflamatorios no esteroideos (aspirina, ibuprofeno, diclofenaco, ácido niflumico…) pueden provocar diversos tipos de trastornos en el bebé. En resumen, evite la automedicación durante el embarazo e incluso después del parto si está dando el pecho (véase Medicamentos y lactancia). Aproveche una visita a su médico para preguntarle qué medicamentos sin receta puede tomar para tratar pequeñas molestias: dolores de cabeza, náuseas, insomnio, estreñimiento… Solo él puede aconsejarle un medicamento que no presente ningún inconveniente. También puede consultar el CRAT (Centro de Referencia sobre Agentes Teratogénicos): http://lecrat.fr/.

NUESTRAS RECOMENDACIONES
Siempre que sea posible, opte por medidas de higiene en lugar de medicamentos. En caso de trastornos del sueño, elimine la cafeína, presente en el té, el café, el chocolate, la Coca-Cola®, la Pepsi-Cola®… y siga nuestros consejos (véase Insomnio). En caso de estreñimiento, siga nuestros consejos de hábitos de vida (véase Estreñimiento). Si esto resulta insuficiente, puede utilizar un laxante suave, pero NUNCA tome laxantes irritantes. Si tiene dudas, consulte a su médico. En caso de náuseas y vómitos, pruebe nuestras sugerencias (véase Náuseas y vómitos). No tome medicamentos sin el consejo de su médico. En caso de dolor de cabeza, fiebre o dolores pasajeros, puede tomar paracetamol sin superar los 3 g/24 horas. Pero NUNCA tome antiinflamatorios no esteroideos (AINE): aspirina, ibuprofeno… Elimine por completo el alcohol (incluso una copa de vino), el tabaco (tanto sus cigarrillos como los de otras personas) y evite todos los vapores tóxicos (productos quitamanchas de tintorería, decapantes domésticos, herbicidas, pinturas recientes…). ¡Una buena ocasión para adoptar un estilo de vida saludable y delegar las tareas domésticas a otras personas! Evite los complementos alimenticios y los productos a base de plantas, incluidos los aceites esenciales, los cócteles de vitaminas y minerales que contengan hierro, yodo, vitamina A, etc.

MÁS INFORMACIÓN
Sustancias que se deben evitar durante el embarazo: El alcohol puede provocar retraso mental y del crecimiento, deformidades faciales y malformaciones en determinados órganos. El tabaco puede provocar retraso en el crecimiento. Los vapores tóxicos pueden provocar trastornos neurológicos. Si trabaja en un entorno con productos químicos, tenga cuidado. Para más detalles, consulte la página web del INRS (Instituto Nacional de Investigación y Seguridad para la Prevención de Accidentes Laborales y Enfermedades Profesionales): www.inrs.fr.

MEDICAMENTOS Y LACTANCIA


¿Está amamantando a su bebé? Hace bien, porque no hay nada mejor que la leche materna para alimentar a un recién nacido: contiene los nutrientes necesarios para su hijo en una forma fácilmente asimilable, así como vitaminas, sales minerales y sustancias protectoras contra las infecciones (anticuerpos) que permiten al bebé resistir mejor ciertas enfermedades como el sarampión o las paperas. ¡Pero tenga cuidado con los medicamentos!

LO QUE HAY QUE SABER
La gran mayoría de los medicamentos que toma la madre pasan a la leche materna. Esto es muy perjudicial para los recién nacidos y los lactantes, ya que su hígado y sus riñones aún no son capaces de metabolizar o eliminar los medicamentos por completo.

NUESTRAS RECOMENDACIONES
Siga respetando las medidas de higiene adoptadas durante el embarazo: – evite el tabaco y el contacto con fumadores; – no consuma alcohol ni estimulantes (café), ya que pasan en cantidades importantes a la leche y pueden afectar a su bebé. Procure no estar en contacto con sustancias contaminantes (hexaclorobenceno), insecticidas, pintura o quitamanchas (tetracloroetileno). Sus vapores son tóxicos y pueden pasar a su sangre y, posteriormente, a la leche. Coméntele a su médico que está amamantando a su hijo y pregúntele qué medicamentos de venta libre puede tomar sin riesgo en caso de un problema de salud leve (dolor de cabeza, fiebre, dolor). Si le receta un medicamento, tómelo justo después de amamantar (y no antes). Si debe seguir un tratamiento de corta duración que presente riesgos para el niño, es mejor suspender momentáneamente la lactancia y esperar 48 horas después de finalizarlo para reanudarla. Pida más detalles a su médico. Evite aplicar productos de uso externo y local en el pecho, especialmente en las grietas (por ejemplo, pomadas que contengan vitamina A). Como nunca penetran totalmente en la piel, su bebé podría absorberlos al mamar.

MÁS INFORMACIÓN: Medicamentos sin receta prohibidos durante la lactancia: Los tranquilizantes a base de bromuro. Los medicamentos a base de yodo. Los jarabes antitusivos que contienen codeína o codeetilina. Todos los laxantes irritantes: sen, frangula, cáscara sagrada, bisacodilo, etc. Los antiinflamatorios no esteroideos (aspirina, ibuprofeno, ketoprofeno) utilizados como analgésicos. La vitamina D en dosis elevadas. Los antihistamínicos H1, antialérgicos de primera generación. Algunas vacunas.

MEDICAMENTOS Y NIÑOS


Por definición, la automedicación solo debería aplicarse a uno mismo. Sin embargo, muchos padres se ven tentados a tratar a diario en sus hijos problemas de salud aparentemente leves, sin consultar al médico. ¡Ojo, esto no está exento de riesgos!

NUESTRAS RECOMENDACIONES
Para automedicar a sus hijos de forma responsable y sin riesgos, siga estos consejos: Nunca automedique a un recién nacido. ¿Su bebé parece estar enfermo? ¿Tiene más de 38,5 °C de fiebre? Llame a su médico o, en caso de urgencia, al SAMU (15 o 112). Le asesorarán mientras espera la consulta. La automedicación debe ser excepcional en los lactantes. ¡No se precipite! Tómese el tiempo necesario para analizar los síntomas que se describen en esta guía con el fin de valorar si es imprescindible administrar un medicamento concreto. En caso de duda, llame a su médico. Utilice únicamente medicamentos con una dosificación específica para «lactantes» o «niños». Las formas sólidas (cápsulas, comprimidos, pastillas, gominolas) están contraindicadas en niños menores de 6 años. Compruebe en el prospecto la dosis exacta que debe administrar según la edad y el peso. Haga el cálculo tres veces antes de administrarla y respete el intervalo de tiempo recomendado entre dosis. Cualquier síntoma nuevo (por ejemplo, un aumento de la fiebre) debe hacerle plantearse la utilidad del medicamento que le ha dado a su hijo. En caso de duda, llame a su médico. No le presente un medicamento a un niño como si fuera un dulce de sabor agradable. El medicamento debe seguir siendo un medicamento. Su hijo lo toma porque está enfermo. Tenga en cuenta que algunos problemas leves pueden tratarse sin medicamentos (véase Fiebre infantil, Estreñimiento infantil, Diarrea aguda infantil), pero actúe siempre con precaución. Por regla general, en la automedicación, solo puede tratar un único síntoma (fiebre, dolor de garganta o vómitos). En caso de que se presenten varios síntomas a la vez (por ejemplo, fiebre + vómitos), debe consultar a su médico. Nunca prolongue la automedicación más allá de 48 horas si no observa ninguna mejoría; llame a su médico.

MÁS INFORMACIÓN
La edad y los medicamentos: Un niño menor de 1 mes es un recién nacido. Un niño de entre 1 y 30 meses es un lactante. De los 30 meses a los 15 años, se habla de un niño. A partir de los 15 años, un niño se considera un adulto desde el punto de vista médico, especialmente en lo que respecta a las dosis de los medicamentos.

MEDICAMENTOS Y PERSONAS MAYORES


En lo que respecta a la automedicación, un ámbito que, en principio, está reservado a las personas sanas, las personas mayores y su entorno deben actuar con precaución. LO QUE HAY QUE SABER Las personas mayores son grandes consumidoras de medicamentos, lo cual no está exento de riesgos. El 20 % de las hospitalizaciones de personas mayores se deben a accidentes relacionados con la toma de medicamentos. Estos riesgos de accidente son tres veces mayores en un hombre de 75 años que en uno de 50. LAS CAUSAS Las funciones del hígado y los riñones se ralentizan con la edad (véase El recorrido de los medicamentos en nuestro cuerpo). A medida que aumenta la edad, hay que reducir las dosis recomendadas para evitar una sobredosis. Las personas mayores, que suelen padecer múltiples trastornos, consumen una gran cantidad de medicamentos. Esto aumenta en un 20 % los riesgos relacionados con las interacciones entre medicamentos o los riesgos de sobredosis. Las personas mayores suelen recibir tratamiento para la artrosis con antiinflamatorios no esteroideos (AINE). Para tratar la fiebre o dolores leves, hay que evitar la aspirina, el ibuprofeno y el ketoprofeno (AINE) debido al mayor riesgo de hemorragia digestiva. Es preferible el paracetamol, sin superar inicialmente los 2 g/24 horas. Algunas enfermedades crónicas frecuentes en las personas mayores (hipertensión arterial, problemas cardíacos, oculares, prostáticos, estreñimiento) son totalmente incompatibles con numerosos medicamentos, incluidos algunos de venta libre (como en el caso de la hipertensión arterial y los AINE, por ejemplo). Los prospectos de los medicamentos no siempre están adaptados a las personas mayores: a menudo están impresos en letra pequeña y el vocabulario utilizado es a veces «inaccesible». Consecuencia: esta población no siempre entiende cómo tomar los medicamentos (recetados o no por el médico), lo cual no está exento de riesgos.

NUESTRAS RECOMENDACIONES PARA LAS PERSONAS MAYORES Y SU ENTORNO
No tome por su cuenta ningún medicamento «sin receta», salvo que sea realmente imprescindible (por ejemplo, paracetamol para un episodio de fiebre). Limite su toma a un periodo breve (48 horas), respetando toda la información que figura en el prospecto. En el caso de los medicamentos recetados por el médico, respete estrictamente las dosis (no las aumente ni las reduzca) y la duración indicadas. Utilice un pastillero semanal y, si le cuesta distribuir usted mismo el tratamiento para una semana, pida a sus allegados (o a su farmacéutico) que se lo preparen. No interrumpa el tratamiento por su cuenta. Si nota algún problema relacionado con la toma de un medicamento, consulte a su médico. Si se trata de un medicamento recetado de por vida (contra la hipertensión, para el corazón o para la diabetes, por ejemplo), NO SE LE OCURRA interrumpir el tratamiento por su cuenta, ni siquiera momentáneamente. Si tiene dudas, llame a su médico. Informe a su médico de cualquier incidente, por leve que sea, que haya ocurrido con tal o cual medicamento. Si tiene dificultades para contar las gotas, romper un frasco, partir un comprimido por la mitad, tragar una cápsula o administrarse supositorios, pida a su médico que le recete los mismos medicamentos pero en otra presentación. Si tiene preguntas sobre su tratamiento, no dude en pedir explicaciones a su médico o a su farmacéutico. No olvide que algunas infusiones, en particular las laxantes, y ciertos aceites esenciales pueden provocar incidentes, incluso accidentes graves. Informe a su médico de cualquier problema relacionado con alguno de estos productos. Vacúnese contra la gripe al comienzo del invierno y asegúrese de tener al día su vacuna antitetánica.

MEDICAMENTOS Y ALCOHOL


La combinación de alcohol y medicamentos (con o sin receta) puede ser peligrosa y, en algunos casos, provocar accidentes graves. Estos accidentes pueden producirse independientemente del momento en que se tomen los medicamentos (antes, durante o después del consumo de alcohol).

LO QUE HAY QUE SABER
Las consecuencias de la combinación de medicamentos y alcohol pueden ser graves: aumento de la potencia de los medicamentos; aumento de los accidentes provocados por los medicamentos; alteración de la metabolización del alcohol en el organismo (efecto «Antabuse»). El alcohol potencia el efecto de todos los medicamentos que reducen la actividad cerebral, lo que acentúa aún más los trastornos de atención, concentración y vigilancia. ¡Precaución al conducir! Además, el alcohol aumenta el riesgo de trastornos respiratorios si se combina con ciertos medicamentos. Es el caso de los hipnóticos, los tranquilizantes, los neurolépticos, los antidepresivos y varios medicamentos de venta libre: todos los antitusivos a base de codeína, codeetilina y todos los antihistamínicos. El alcohol, combinado con medicamentos para la diabetes (insulina y hipoglucemiantes orales), puede provocar un coma hipoglucémico. El alcohol, combinado con antihipertensivos y vasodilatadores coronarios, puede provocar una disminución de la presión arterial. El alcohol puede agravar los efectos adversos relacionados con la toma de ciertos medicamentos. Así, puede acentuar las hemorragias del tracto digestivo provocadas por la toma de antiinflamatorios no esteroideos (AINE) como la aspirina, el ibuprofeno… Algunos medicamentos pueden ralentizar o detener la degradación del alcohol en el organismo en la fase de acetaldehído, un producto hiper tóxico. Es el llamado «efecto Antabuse» (véase «Resaca»), que provoca síntomas muy desagradables (enrojecimiento facial intenso, dolor de cabeza, malestar, náuseas, vómitos) e incluso peligrosos (taquicardia, caída de la presión arterial, coma). Es el caso de ciertos antibióticos y de varios medicamentos contra la diabetes, contra los hongos y de ciertos antiparasitarios, muchos de los cuales se venden sin receta. El alcohol reduce la actividad de ciertos medicamentos en los bebedores crónicos; es el caso de varios medicamentos para la epilepsia y de los anticoagulantes.

NUESTRAS RECOMENDACIONES
Antes de comprar un medicamento, pida consejo a su farmacéutico. Tenga cuidado. Varios cientos de medicamentos contienen dosis más o menos elevadas de alcohol. Es el caso de muchísimos jarabes y de la gran mayoría de los ampollas orales, entre los que se incluyen muchos medicamentos homeopáticos. Estos medicamentos pueden provocar el llamado «efecto Antabuse». Lea ATENTAMENTE los prospectos. No deje medicamentos que contengan alcohol, especialmente los jarabes, al alcance de los niños. No tome aspirina con un grog caliente: ¡una receta radical para provocarse una hemorragia estomacal! No tome medicamentos a base de aspirina (tipo ALKA SELTZER®) para prevenir o tratar la «resaca»: lesión estomacal asegurada.

MEDICAMENTOS Y ALIMENTOS


Los medicamentos y los alimentos no siempre se llevan bien, ¡ya que estos últimos pueden incluso contrarrestar su eficacia!

LO QUE HAY QUE SABER
Algunos medicamentos deben tomarse en ayunas (entre una hora y media y dos horas antes de comer) porque la presencia de alimentos puede ralentizar, o incluso reducir, su absorción en el torrente sanguíneo. Este es el caso de varios antibióticos. Algunos medicamentos deben tomarse durante la comida para que pasen en mayor cantidad a la sangre durante la digestión; por ejemplo, algunos antimicóticos cutáneos a base de griseofulvina (GRISEFULINE®). La aspirina, el ibuprofeno u otros antiinflamatorios no esteroideos (AINE) deben tomarse durante una comida para reducir las irritaciones y las lesiones del estómago. Los protectores digestivos se toman siempre después de las comidas (a ser posible, 1 hora después) y no antes ni durante las comidas, ya que estas últimas actúan como «protectores» naturales. Trague siempre las pastillas, comprimidos, cápsulas, gránulos y demás con un vaso grande de agua para que el medicamento no se adhiera al esófago, lo que puede provocar irritación y, a la larga, una úlcera. Evite las bebidas que no sean agua (leche, zumos de frutas, Coca-Cola®…), ya que pueden alterar la acción y la tolerancia de los medicamentos. Si es aficionado a la toronja, al zumo de toronja o a la naranja sanguina, comuníqueselo a su médico en caso de iniciar un nuevo tratamiento, ya que esta fruta, combinada con ciertos medicamentos, puede aumentar considerablemente su concentración, con consecuencias a veces muy graves para el organismo (sobredosis).

NUESTRAS RECOMENDACIONES
Tome los medicamentos estando de pie o sentado y evite atragantarse colocándolos en la parte posterior de la lengua sin echar la cabeza hacia atrás. Nunca abra las cápsulas, ya que su contenido (polvo) solo debe disolverse una vez que llegue al estómago. No corte las pastillas sin haber consultado previamente a su médico o farmacéutico: algunos medicamentos no son divisibles.

MÁS INFORMACIÓN
Medicamentos orales incompatibles con el pomelo: Inmunosupresores: ciclosporina (NEORAL®), everolimus (CERTICAN®), sirolimus (RAPAMUNE®), tacrolimus (ADOPORT®, ADVAGRAF®, etc.). Medicamentos cardiovasculares: aliskiren (RASILEZ®, etc.), dronedarona (MULTAQ®), ivabradina (PROCORALAN®). Medicamentos para la disfunción eréctil: avanafil (SPEDRA®), vardenafil (LEVITRA®). Un medicamento contra el colesterol (estatina): simvastatina (ZOCOR®, etc.). Un antiepiléptico: carbamazepina (TEGRETOL®, etc.). Un medicamento contra el cáncer: regorafenib (STIVARGA®). Un antidepresivo: sertralina (ZOLOFT®, etc.). Un antiagregante plaquetario: ticagrelor (BRILIQUE®).

MEDICAMENTOS ASOCIADOS O INTERACCIONES MEDICAMENTOSAS


Para tratar determinadas enfermedades, es posible que su médico le recete varios medicamentos con el fin de aumentar la eficacia terapéutica, reducir el riesgo de efectos adversos o tratar varios trastornos. Aunque la combinación de varios medicamentos suele ser segura cuando se realiza bajo supervisión médica, no ocurre lo mismo en el caso de la automedicación.

LO QUE HAY QUE SABER
Un medicamento puede alterar la actividad o influir en el comportamiento de otro medicamento en el organismo y provocar incidentes, o incluso accidentes (esto suele ocurrir con frecuencia en las personas mayores). En este caso, se habla de interacción farmacológica. Los diferentes tipos de interacciones farmacológicas Un medicamento puede reducir el efecto de otro medicamento La aspirina y otros antiinflamatorios no esteroideos (AINE) pueden reducir la actividad de los diuréticos, los antihipertensivos y los medicamentos para la insuficiencia cardíaca. Los productos fitoterapéuticos (a base de plantas) que contienen hipérico, vendidos sin receta y utilizados para tratar una depresión leve y pasajera, pueden reducir la eficacia de numerosos medicamentos: la píldora (y provocar un embarazo no deseado), los medicamentos que tratan las arritmias cardíacas, los antihipertensivos, los hipocolesterolemiantes, los antivirales, los antibióticos, los tranquilizantes… Algunos productos para descongestionar la nariz a base de vasoconstrictores, como la pseudoefedrina, que se venden sin receta, pueden reducir la eficacia de su tratamiento contra la hipertensión. Los protectores gástricos, que se venden sin receta, reducen especialmente la eficacia de muchos medicamentos orales (antituberculosos, aspirina, algunos antibióticos, algunos neurolépticos, derivados de la cortisona, digoxina, flúor, medicamentos para la osteoporosis, medicamentos para el tiroides, medicamentos para la úlcera digestiva del tipo antihistamínicos H2, fósforo, etc.); y, en general, todos los medicamentos que se toman por vía oral (que se ingieren por la boca). Tómelos con un intervalo de tiempo (a ser posible, 2 horas antes o después). Los medicamentos denominados antianémicos a base de hierro, de venta libre, pueden reducir la actividad de ciertos antibióticos. La vitamina B6, de venta libre, puede reducir la acción de la levodopa, un medicamento utilizado en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson. Un medicamento puede potenciar el efecto de otro medicamento. La aspirina, al igual que otros antiinflamatorios no esteroideos (AINE), puede aumentar la actividad de ciertos antidiabéticos, del metotrexato o de los anticoagulantes. Los tranquilizantes a base de antihistamínicos (véase Insomnio) que se venden sin receta, combinados con ciertos antitusivos también disponibles sin receta, aumentan la somnolencia (véase Medicamentos y conducción y Medicamentos con efecto sedante).

NUESTRAS RECOMENDACIONES
No utilice medicamentos por su cuenta si ya está en tratamiento por otra enfermedad sin consultarlo previamente con su médico o farmacéutico. Si está siguiendo un tratamiento para una enfermedad crónica, pregunte a su médico qué medicamentos le autoriza en caso de molestias leves. En caso de automedicación, opte siempre por medicamentos compuestos por una sola sustancia. Evite los medicamentos que contengan más de dos sustancias: suelen ser productos antiguos, obsoletos, mal diseñados, ineficaces y no exentos de riesgos. En el ámbito de los medicamentos, 1 + 1 no duplica la eficacia, sino que, por lo general, duplica los riesgos. Siga tratamientos de corta duración (5 días por lo general). Si los síntomas persisten o se agravan, consulte a su médico.

MEDICAMENTOS Y CONDUCCIÓN


Algunos medicamentos no son buenos compañeros de viaje, debido a su efecto sedante, que reduce los reflejos, el estado de alerta y la visión.

LO QUE HAY QUE SABER
Además del alcohol, responsable de numerosos accidentes de tráfico, muchos medicamentos (con o sin receta) pueden afectar gravemente a la conducción al provocar una disminución de la atención y los reflejos, somnolencia, mareos, vértigos, trastornos de la visión, trastornos auditivos, una caída de la presión arterial, incluso desmayos, y cambios en el comportamiento. Las principales familias de medicamentos disponibles sin receta que presentan un riesgo para la conducción (disminución de la atención y los reflejos) son: Los tranquilizantes a base de bromuro de calcio en numerosas formas, a veces incluso presentes en preparados a base de plantas (fitoterapia). Los analgésicos; en particular los que contienen codeína además de aspirina o paracetamol. Los antialérgicos (antihistamínicos H1); disponibles sin receta, pueden provocar una disminución de la atención, e incluso somnolencia. Los «medicamentos contra el mareo»; al ser también antihistamínicos H1, presentan los mismos inconvenientes. Los antitusivos; todos aquellos que contienen codeína, codeetilina, dextrometorfano, prometazina, alimemazina o bromuro. Además, los jarabes suelen contener alcohol, lo que evidentemente se desaconseja en caso de conducir (cuando la dosis como excipiente es igual o superior a 3 g al día). Los antivértigos; la meclozina (AGYRAX®). Los descongestionantes oculares a base de vasoconstrictores; pueden provocar trastornos de la visión. Todos estos efectos negativos pueden agravarse con el consumo de alcohol. ¡Atención! Las drogas como el opio, el cannabis, la cocaína, las anfetaminas o el LSD, tomadas solas o en combinación, son la causa de numerosos accidentes.

NUESTRAS RECOMENDACIONES
Si toma un medicamento sin receta que pertenezca a alguna de las categorías mencionadas, tenga especial cuidado al conducir un coche o cualquier otro vehículo. Si ha bebido alcohol o ha tomado una comida copiosa, no se ponga al volante. Mientras conduce, evite fumar, no caliente demasiado el vehículo y ventile con frecuencia. Haga una parada cada dos horas y dé unos pasos para estirar las piernas. Beba agua con regularidad.

MÁS INFORMACIÓN
Medicamentos con receta y conducción de vehículos Las siguientes clases de medicamentos suponen un riesgo para la conducción de vehículos: tranquilizantes o ansiolíticos; neurolépticos; antidepresivos; antiepilépticos; antiinflamatorios no esteroideos (AINE); analgésicos morfinicos; antihipertensivos; antidiabéticos; medicamentos para las arritmias cardíacas; antivertiginosos, etc. Si está en tratamiento con alguno de estos medicamentos y experimenta somnolencia y disminución de la atención, coméntelo con su médico: los efectos adversos de estos medicamentos no siempre se indican claramente en los prospectos. No interrumpa bruscamente un tratamiento en curso. Los tratamientos a largo plazo, como los de la hipertensión, los trastornos del ritmo cardíaco, la diabetes o la epilepsia, por ejemplo, NO DEBEN interrumpirse.

MEDICAMENTOS Y SEQUEDAD BUCAL


El efecto atropínico es uno de los efectos adversos de varios medicamentos. Siempre se manifiesta como sequedad bucal.

LO QUE HAY QUE SABER
La atropina es una sustancia extraída de una planta, la belladona, que posee ciertas propiedades, entre ellas una acción antiespasmódica, y que se utiliza para tratar dolores relacionados con contracturas y para tratar ciertas inflamaciones oculares. Son muchos los medicamentos que producen los mismos efectos adversos que la atropina. Se denominan «medicamentos anticolinérgicos o atropínicos ». Las sustancias atropínicas provocan efectos adversos: Periféricos: sequedad de boca, estreñimiento, aceleración del pulso, aumento de la presión intraocular, trastornos de la visión por falta de acomodación, contracción del esfínter vesical, relajación del esfínter inferior del esófago… Estos diversos efectos se deben al bloqueo de una sustancia presente en el organismo: la acetilcolina. Centrales (al atravesar la barrera hematoencefálica): confusión, desorientación, alucinaciones visuales, delirio, agresividad, etc. Estos medicamentos, algunos de los cuales se pueden adquirir sin receta, son fácilmente identificables al leer los prospectos: todos están contraindicados en caso de glaucoma de ángulo cerrado o retención urinaria (problemas prostáticos…).

NUESTRAS RECOMENDACIONES
Si padece glaucoma de ángulo cerrado o retención urinaria (por ejemplo, problemas de próstata), tenga especial cuidado al comprar un medicamento sin receta. Consulte siempre a su médico o farmacéutico antes de comprarlo. Lea los prospectos de los medicamentos y guárdelos en su envase original.

MÁS INFORMACIÓN
Las categorías de medicamentos con efecto atropínico Los antidepresivos tricíclicos a base de imipramina (TOFRANIL®…), de amitriptilina (ELAVIL®, LAROXYL®…). Los «antimareos» a base de difenhidramina: NAUTAMINE® (de venta libre), a base de escopolamina: SCOPODERM TTS®. Algunos antiparkinsonianos a base de trihexifenidilo (ARTANE®) y de biperideno (AKINETON®). La atropina como antiespasmódico: ATROPINE LAVOISIER®, ATROPINE AGUETTANT®, etc. Los neurolépticos fenotiazínicos, a base de clorpromazina (LARGACTIL®). Los broncodilatadores a base de ipatropio (ATROVENT®). Los antihistamínicos H1 de primera generación a base de dexclorfeniramina (POLARAMINE®), bromfeniramina (DIMEGAN®), alimemazina (THERALENE®), prometazina (PHENERGAN®), oxomemazina (TOPLEXIL®…), etc. Un analgésico, el nefopam (ACUPAN®). Un antiarrítmico a base de disopiramida: RYTHMODAN®.

MEDICAMENTOS CON EFECTO SEDANTE


Muchos medicamentos tienen efectos sedantes y provocan somnolencia, lo que puede resultar peligroso al conducir (véase «Medicamentos y conducción»).

LO QUE HAY QUE SABER
Hay varios grupos de medicamentos que pueden alterar el estado de alerta: bien porque ese es su efecto principal, razón por la cual se recetan. Es el caso de los tranquilizantes o los somníferos; bien porque se trata de uno de sus efectos adversos. Es el caso de algunos antihistamínicos (de venta libre). ¿Cómo se manifiesta esto? Puede ir desde una simple ralentización de los reflejos, imperceptible para el paciente, hasta un estado de somnolencia que dificulta la vida cotidiana. Estos medicamentos, que son depresores del sistema nervioso central, también pueden provocar depresión respiratoria.

NUESTRAS RECOMENDACIONES
Si compra un medicamento sin receta que pertenezca a las siguientes categorías, ¡tenga cuidado! Lea ATENTAMENTE el prospecto y respete las advertencias. Categorías de medicamentos con efecto sedante: Todos los somníferos o hipnóticos. Todos los tranquilizantes o ansiolíticos. Todos los neurolépticos. Algunos antidepresivos: imipramina, amitriptilina, trimipramina, doxepina, mianserina… Los antiepilépticos. Los antieméticos o algunos antivertiginosos (entre ellos algunos que se venden sin receta). Los derivados opiáceos (analgésicos y otros): opio (LAMALINE®…), tramadol (CONTRAMAL®…), morfina (SKENAN®…), codeína (CODOLIPRANE®…), metadona, buprenorfina (SUBUTEX®…), etc. Los antitusivos: codeína, codeetilina, dextrometorfano (de venta libre). Los antihistamínicos H1 de primera generación a base de dexclorfeniramina (POLARAMINE®), bromfeniramina (DIMEGAN®), alimemazina (THERALENE®), prometazina (PHENERGAN®), oxomemazina (TOPLEXIL®), difenhidramina (NAUTAMINE®), etc. Algunos antihipertensivos centrales: alfametildopa (ALDOMET®), clonidina (CATAPRESSAN®), moxonidina (PHYSIOTENS®). Medicamentos que contienen alcohol (jarabes, ampollas orales, vendidos sin receta). Un miorrelajante: baclofeno (LIORESAL®). La talidomida, utilizada en el tratamiento de ciertas afecciones oncológicas.

MÁS INFORMACIÓN
¿Cómo interpretar los pictogramas de advertencia? Si toma un medicamento que pertenezca a alguna de las categorías mencionadas anteriormente, compruebe en la caja o en el prospecto el nivel de advertencia establecido por la Agencia de Productos Sanitarios (pictograma que muestra un coche negro dentro de un triángulo), para evaluar con mayor precisión el riesgo al que se expone. Nivel 1 + pictograma sobre fondo amarillo: El riesgo es bajo y depende de la sensibilidad de cada persona. El paciente encontrará en el prospecto del medicamento las advertencias que le indican en qué casos debe abstenerse de conducir. Nivel 2 + pictograma sobre fondo naranja: El riesgo es elevado. Es imprescindible consultar al médico (o al farmacéutico, si se trata de un medicamento sin receta) antes de ponerse al volante o manejar maquinaria. Nivel 3 + pictograma sobre fondo rojo El riesgo es muy elevado. Está totalmente contraindicado conducir (coche o maquinaria) con este tipo de medicamentos. El médico deberá indicar cuándo podrá el paciente volver a conducir.

MEDICAMENTOS Y ANÁLISIS DE LABORATORIO


Muchos medicamentos pueden alterar los resultados de los análisis de sangre y orina. LO QUE HAY QUE SABER A modo de ejemplo, estos son los medicamentos sin receta que con mayor frecuencia provocan estas alteraciones: La vitamina C puede alterar la detección de azúcar en la orina, los niveles de colesterol, creatinina y ácido úrico… La aspirina puede alterar los niveles de ácido úrico en sangre o en orina y el tiempo de sangrado, hasta ocho días después de tomar un comprimido. El paracetamol puede falsear los niveles de glucosa en sangre y la detección de ácido úrico. La vitamina B2 y algunos laxantes irritantes pueden alterar algunos análisis de orina, en particular la detección de azúcar. A título informativo, la orina puede cambiar de color y volverse: marrón o roja bajo el efecto de laxantes irritantes (a base de sen, cáscara sagrada, ruibarbo), pero también si se consume remolacha; a amarillo oscuro bajo el efecto de la vitamina B2; a marrón-negro o verde bajo el efecto del metocarbamol (LUMIRELAX®); a marrón rojizo bajo el efecto del metronidazol (FLAGYL®, RODOGYL®, etc.); a marrón-rojo bajo el efecto de la vitamina B12.

NUESTRAS RECOMENDACIONES
Si su médico le prescribe un análisis de laboratorio, infórmele SIEMPRE los medicamentos que toma habitualmente (con o sin receta). Así se evitarán resultados difíciles de interpretar o falsos positivos o negativos, así como gastos innecesarios.

MEDICAMENTOS Y EXCIPIENTES


Todos los medicamentos se componen de dos partes: la molécula o moléculas (o sustancias) y los excipientes. Sin embargo, estos últimos no siempre son neutros.

LO QUE HAY QUE SABER
Los excipientes son sustancias sin actividad terapéutica, indispensables para la fabricación de un medicamento por múltiples razones: Estabilizar el principio activo. Facilitar su disolución (solubilización). Mejorar el aspecto y el sabor del medicamento (colorantes o edulcorantes). Favorecer su conservación (antisépticos, conservantes). Ayudar o retrasar la absorción del medicamento. Permitir obtener la forma farmacéutica definitiva (polvo, comprimido, cápsula, supositorio, líquido…). El efecto notorio Se entiende por excipiente con efecto notorio cualquier excipiente cuya presencia pueda requerir precauciones de uso para determinadas categorías específicas de pacientes, por ejemplo: – en determinadas patologías; – en lactantes o niños pequeños; – en caso de alergia; – en caso de dieta especial. La consideración de estos excipientes depende o no de la vía de administración del medicamento y/o de la cantidad contenida en el mismo. La Agencia del Medicamento ha catalogado 47 excipientes (o grupos de excipientes) como excipientes con efecto conocido. La tabla siguiente enumera los excipientes con efecto que pueden estar presentes en los medicamentos comercializados.

EXCIPIENTES

VÍA(S)

Riesgo

Almidón de trigoOralAlergia al trigo (distinta de la intolerancia al gluten o la enfermedad celíaca).
Aceite de cacahueteTodasAlergia al cacahuete (maní...) o a la soja (urticaria, shock anafiláctico: erupción generalizada, dificultades respiratorias, descenso de la presión arterial).
Colorantes azoicos (tartrazina E102, amarillo anaranjado S E110, azorrubina E122, amaranto E123, rojo cochinilla A E124, rojo allura AC E129, negro brillante E151)OralAlergia (p. ej., eccema, urticaria, asma, shock anafiláctico). Alergia cruzada (la alergia a uno de los colorantes provoca alergia a otros componentes de la misma clase).
AspartamoOralEn caso de fenilcetonuria (enfermedad genética hereditaria poco frecuente). Bálsamo del Perú para uso cutáneo. Alergia cutánea (p. ej., eccema).
BenzalconioOcularIrritación ocular. Cutánea: Alergia cutánea. Respiratoria: Hinchazón de la mucosa nasal, dificultad para respirar.
Ácido benzoico y benzoatosCutáneaAlergia cutánea, ocular y de las mucosas. Inyectable. Ictericia (lactantes menores de 1 mes).
Alcohol bencílicoInyectableAlergia o toxicidad en niños menores de 1 mes o menores de 3 años, dependiendo de la dosis. Aceite de bergamota Cutánea Fotosensibilización (sensibilidad a la luz). Bronopol Cutánea Alergia cutánea (p. ej., eccema). Alcohol cetostearílico, cetílico Cutánea Alergia cutánea (p. ej., eccema). Clorocresol Cutánea Alergia cutánea.
Etanol (alcohol)Oral, inyectablePeligroso para personas alcohólicas. Niños, personas con insuficiencia hepática, epilépticos, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia. Interacciones con otros medicamentos; conducción de vehículos o manejo de maquinaria (a partir de 3 g al día).
FormaldehídoCutáneaAlergia cutánea (p. ej., eccema).
OralTrastornos digestivos.
FructosaOral, inyectablePerjudicial para los dientes. Intolerancia a la fructosa (enfermedad hereditaria poco frecuente). Dieta baja en azúcar o diabetes (a partir de 5 g al día).
GalactosaOral, inyectableIntolerancia a la galactosa (enfermedad hereditaria poco frecuente). Dieta baja en azúcar o diabetes (a partir de 5 g al día).
GlucosaOral, inyectableNocivo para los dientes. Intolerancia a la glucosa (enfermedad hereditaria poco frecuente). Dieta baja en azúcar o diabetes (a partir de 5 g al día).
Maltitol líquido (jarabe de glucosa hidrogenado)OralIntolerancia a la fructosa (enfermedad hereditaria poco frecuente). Aporte calórico y efecto laxante (a partir de 10 g al día). Glicerol oral: dolores de cabeza y diarrea (a partir de 10 g al día).
HeparinaInyectableAlergia a las heparinas y sus derivados. Trombocitopenia (trastorno de la coagulación) provocada por las heparinas.
Butilhidroxianisol E320CutáneaAlergia cutánea (p. ej., eccema), irritación de los ojos y las mucosas.
Butilhidroxitolueno E321CutáneaAlergia cutánea (p. ej., eccema), irritación de los ojos y las mucosas.
Lactitol E966OralIntolerancia al lactitol (enfermedad hereditaria poco frecuente). Aporte calórico, trastornos digestivos y efecto laxante (a partir de 10 g al día).
LactosaOralIntolerancia a la lactosa (enfermedad hereditaria poco frecuente). Dieta baja en azúcar o diabetes (a partir de 5 g al día). Lanolina (grasa de la lana) Cutánea Alergia cutánea (p. ej., eccema). Látex (caucho natural) presente, por ejemplo, en las capuchas de las jeringas Todas Alergia cutánea o general (urticaria, asma, shock anafiláctico…).
Maltitol E965, isomaltitol E953OralIntolerancia a la fructosa (enfermedad hereditaria poco frecuente). Trastornos digestivos y efecto laxante (a partir de 10 g al día). Manitol E421 Oral Trastornos digestivos y efecto laxante (a partir de 10 g al día).
Compuestos organomercuriales (tiomersal, derivados del mercurio…)Ocular, inyectableAlergia. Cutánea. Alergia cutánea (p. ej., eccema), despigmentación.
Parabenos (parahidroxibenzoatos…)Oral, ocular, cutáneaAlergia cutánea o de las mucosas.
Inyectable, respiratorioAlergia (urticaria, molestias respiratorias).
FenilalaninaTodasEn caso de fenilcetonuria (enfermedad genética hereditaria poco frecuente).
PotasioOral, inyectableDieta baja en potasio, insuficiencia renal. Vía intravenosa. Dolor en el punto de punción intravenosa, flebitis.
Propilenglicol y derivadosCutánea Alergia cutánea (p. ej., eccema).
Oral, inyectableSíntomas similares a los provocados por el alcohol (a partir de 400 mg/kg en adultos o 200 mg/kg en niños).
Ricino y derivadosCutáneaAlergia cutánea (p. ej., eccema).
InyectableAlergia cutánea o generalizada (dificultades respiratorias, shock anafiláctico). Vía oral: efecto laxante, trastornos digestivos.
SacarosaOral, inyectableNocivo para los dientes. Intolerancia a la sacarosa (enfermedad hereditaria rara). Dieta baja en azúcar o diabetes (a partir de 5 g al día). Aceite de sésamo. Todas. Alergia cutánea o general. Sodio. Oral, inyectable. Dieta baja en sodio.
Soja y derivadosTodasAlergia al cacahuete (cacahuetes...) o a la soja (urticaria, shock anafiláctico: erupción generalizada, dificultades respiratorias, descenso de la presión arterial). Ácido sórbico y sorbatos. Cutánea. Alergia cutánea (p. ej., eccema).
SorbitolOral, inyectableIntolerancia a la fructosa (enfermedad hereditaria poco frecuente). Efecto laxante. Alcohol estearílico. Cutáneo. Alergia cutánea (p. ej., eccema).
Azúcar invertidoOralNocivo para los dientes. Intolerancia a la fructosa o a la glucosa (enfermedad hereditaria poco frecuente). Dieta baja en azúcar o diabetes (a partir de 5 g al día).
Sulfitos y derivados (anhídrido sulfuroso, sulfito de…)Oral, inyectable, respiratorioAlergia cutánea (p. ej., urticaria) o generalizada (dificultades respiratorias, shock anafiláctico). Xilitol Oral: efecto laxante, trastornos digestivos (a partir de 10 g al día).
NUESTRAS RECOMENDACIONES
Si padece alguna alergia, consulte a su médico o farmacéutico antes de comprar un medicamento sin receta.

MEDICAMENTOS Y GENÉRICOS


La cuota de mercado de los medicamentos genéricos en Francia es de aproximadamente el 35 %, una cifra aún muy baja en comparación con las registradas en Alemania (72 %), Gran Bretaña (71 %) y Estados Unidos (80 %), lo que se explica por la falta de información por parte de las autoridades públicas y por la presión ejercida por algunos laboratorios.

LO QUE HAY QUE SABER
El medicamento genérico es una copia de un medicamento de marca cuya patente ha pasado a ser de dominio público. Contiene la misma sustancia activa, pero no necesariamente los mismos excipientes (véase «Medicamentos y excipientes»). Posee la misma actividad terapéutica. Está sujeto a los mismos controles que el medicamento de referencia y, como cualquier medicamento, debe obtener una autorización de comercialización (AMM) expedida por la ANSM, la Agencia Nacional de Seguridad del Medicamento y de los Productos Sanitarios (véase Algunas verdades que conviene decir sobre los medicamentos). Por lo general, cuesta aproximadamente un 30 % menos que el medicamento de referencia (el «principal»), ya que el laboratorio que lo produce no tiene que amortizar los gastos de investigación realizados para su desarrollo. La gran mayoría de los medicamentos que se venden sin receta (de prescripción facultativa) tienen equivalentes genéricos. La mayoría de las enfermedades pueden tratarse con genéricos, que están disponibles en diversas formas: comprimidos, cápsulas, jarabes, supositorios… Algunos médicos prefieren tratar a sus pacientes con el medicamento de referencia. En ese caso, anota en la receta un NS (por «no sustituible»).

NUESTRAS RECOMENDACIONES
Si está siguiendo un tratamiento con un medicamento genérico, es preferible continuar dicho tratamiento con el mismo genérico, especialmente en el caso de medicamentos cuya dosis debe ser muy precisa (margen terapéutico estrecho). Este es el caso, en particular, de los antiepilépticos: valproato sódico (DEPAKINE®), lamotrigina (LAMICTAL®), etc.; y de los medicamentos para la tiroides: levotiroxina (LEVOTHYROX®).

MEDICAMENTOS E INTERNET


Desde hace varios años, proliferan en la red los sitios web que comercializan medicamentos y ofrecen, entre otros, tratamientos contra el sobrepeso, los trastornos de la erección e incluso el cáncer. Atención: esto no está exento de riesgos para la salud. LO QUE HAY QUE SABER Comprar medicamentos por Internet es totalmente irresponsable por varias razones: El 50 % de los medicamentos vendidos por Internet son falsificaciones (fuente: Organización Mundial de la Salud, OMS). Algunos productos tienen una dosis demasiado baja de principio activo, por lo que son ineficaces; otros presentan una sobredosis potencialmente tóxica o, en el mejor de los casos, son polvos de perlimpinpin. ¡Una auténtica ruleta rusa! Tener libre acceso a medicamentos de venta con receta es una tontería. Si muchos medicamentos en Francia solo se venden con receta, es porque su consumo debe ser supervisado por su médico debido a los riesgos relacionados con las interacciones, las contraindicaciones, el uso indebido... Se desconoce la procedencia de los medicamentos de Internet. Aunque lleven un nombre conocido que ya se comercializa en Francia, no tienes ninguna garantía de su autenticidad, ya que su cadena de distribución (al margen del marco legal francés) escapa a los controles de las autoridades sanitarias. Automedicación o no, con o sin receta, los medicamentos no son mercancías como las demás. ¡Seguramente no le compraría una caja de aspirinas a un desconocido en la calle!

NUESTRAS RECOMENDACIONES
Evite comprar medicamentos por Internet, salvo en las páginas web de farmacias reconocidas por el Colegio de Farmacéuticos.

MEDICAMENTOS Y TRASTORNOS DEL RITMO CARDÍACO

Algunos medicamentos pueden provocar un trastorno grave del ritmo cardíaco denominado «torsades de pointe», un tipo de taquicardia ventricular muy grave que se produce en determinadas circunstancias. ¡Tenga cuidado con la automedicación si padece trastornos del ritmo cardíaco!

LO QUE HAY QUE SABER
El riesgo de «torsades de pointes» aumenta cuando se combina con medicamentos que provocan una disminución del potasio en sangre (hipopotasemia), por ejemplo, durante tratamientos con laxantes irritantes (de venta libre), cortisona y sus derivados (glucocorticoides), tetracosactida (SYNACTHENE®) o diuréticos hipopotasémicos.

NUESTRAS RECOMENDACIONES
¡Cuidado con la automedicación! Si padece arritmias cardíacas, no tome NUNCA de laxantes irritantes, ya que podrían provocar un accidente muy grave. Si tiene alguno en su botiquín, ¡más vale que lo tire! Medicamentos, disponibles en farmacias, con riesgo de torsades de pointes Antiarrítmicos: amiodarona (CORDARONE®, etc.), disopiramida (RYTHMODAN®, ISORYTHM®), dronedarona (MULTAQ®), hidroquinidina (SERECOR®), sotalol (SOTALEX®, etc.). Neurolépticos: amisulprida (SOLIAN®), clorpromazina (LARGACTIL®), ciamemazina (TERCIAN®), flupentixol (FLUANXOL®), flufenazina (MODECATE®), haloperidol (HALDOL®), levomepromazina (NOZINAN®), pipamperona (DIPIPERON®), pipotiazina (PIPORTIL®), pimozida (ORAP®), sulpirida (DOGMATIL®, etc.), tiaprida (TIAPRIDAL®, etc.), zuclopentixol (CLOPIXAN®). Antidepresivos: citalopram (SEROPRAM®, etc.), escitalopram (SEROPLEX®, etc.). Antihistamínicos H1: hidroxizina (ATARAX®, etc.), mequitazina (PRIMALAN®). Antiparasitarios: cloroquina (NIVAQUINE®), lumefantrina (RIAMET®), pentamidina (PENTACARINAT®), piperaquina (EURARTESIM®), quinidina (QUINIMAX®). Anticancerígenos: toremifeno (FARESTON®), vandetanib (CAPRELSA®). Antibióticos: espiramicina (RODOGYL®, etc.), moxifloxacina (IZILOX®, etc.). Un antiemético: domperidona (MOTILIUM®, etc.). Un antirreumático y medicamento dermatológico: hidroxicloroquina (PLAQUENIL®). Un laxante: prucaloprida (RESOLOR®). Un medicamento para la dependencia de opiáceos: metadona (METHADONE APHP®).

MEDICAMENTOS Y SOL


Algunos medicamentos pueden provocar reacciones cutáneas anormales al exponerse al sol. ¡Tenga cuidado si está siguiendo un tratamiento!

LO QUE HAY QUE SABER
Hay varios grupos de medicamentos que pueden provocar reacciones cutáneas de mayor o menor gravedad: la fototoxicidad y la fotoalergia. La fototoxicidad es una reacción excesiva de la piel en las zonas expuestas al sol. Puede manifestarse, desde la primera exposición, como una simple quemadura solar o como una quemadura superficial de segundo grado, dependiendo de la duración de la exposición. La fotoalergia se desencadena tras una segunda exposición al sol, unos días después de la primera. Se manifiesta en forma de erupción cutánea, similar al eccema. Se extiende a las partes del cuerpo no expuestas. ¿Cuáles son los medicamentos implicados? Algunos medicamentos de aplicación tópica: antisépticos coloreados como la merbromina (MERCURESCEINE AQUEUSE GIFRER®), la eosina o tratamientos locales antimicóticos, cremas antialérgicas (antihistamínicos como la prometazina, tipo PHENERGAN®), ciertos productos contra el acné a base de derivados de la vitamina A o de peróxido de benzoilo (CURASPOT®, PAPCLAIR®…). También es el caso de medicamentos tomados por vía oral: varios antibacterianos como las sulfonamidas, las tetraciclinas (doxiciclina, minociclina), ciertos antidiabéticos o diuréticos, ciertos antialérgicos, ciertos antidepresivos, ciertos neurolépticos, ciertos antifúngicos, ciertos antisépticos urinarios, ciertos medicamentos para el corazón, ciertos anticoagulantes, ciertas píldoras anticonceptivas.

NUESTRAS RECOMENDACIONES
Si estáis siguiendo un tratamiento médico, antes de ir a un lugar soleado, consultad SIEMPRE Consulte a su médico o farmacéutico y lea atentamente los prospectos de los medicamentos.

BUENAS PRÁCTICAS:


ARMARIO DE MEDICAMENTOS

Imprescindible para ganar tiempo en caso de emergencia, un botiquín familiar bien equipado es la herramienta básica para una automedicación eficaz y segura.

LO QUE HAY QUE SABER
¿Qué tipo de armario? Elija un armario de madera o de metal, sin puertas de cristal, con muchos compartimentos y estantes para facilitar la organización. Coloque el botiquín en un lugar seco, lejos de fuentes de calor (¡por lo tanto, no en la cocina!). Los medicamentos pueden perder su eficacia e incluso llegar a ser peligrosos si se exponen al calor, la humedad y la luz. Coloque el botiquín en un lugar totalmente inaccesible para los niños. Lo ideal es un modelo que se pueda cerrar con llave (guardando la llave en un lugar seguro) para evitar accidentes.

MÁS INFORMACIÓN
Las intoxicaciones por medicamentos son la segunda causa de accidentes entre los niños menores de 15 años. En el 55 % de los casos, los medicamentos implicados son somníferos, tranquilizantes, aspirina en todas sus formas, medicamentos para chupar o masticar de sabor dulce y jarabes. ¿Qué se puede incluir? Medicamentos, vendajes e instrumentos de primera necesidad para tratar pequeñas dolencias y accidentes leves (rasguños, quemaduras superficiales…) que pueden ocurrir en cualquier momento (¡incluso por la noche y los domingos!). Además, los medicamentos recetados por su médico para usted y para su familia. Todas las recetas, guardadas en una funda, eliminando a medida que se vayan pasando de fecha. Material básico Compresas estériles en envases individuales. Apósitos adhesivos denominados hipoalergénicos. Esparadrapo. Algodón hidrófilo. Un termómetro electrónico bucal irrompible o un termómetro frontal. Tijeras de puntas redondeadas. Unas pinzas de depilar. Una banda elástica, tipo VELPEAU®. Imperdibles. Hilo dental. Preservativos. Medicamentos de primera necesidad Alcohol de 70° para desinfectar la piel (antes de una inyección). Un antiséptico para heridas cutáneas a base, por ejemplo, de clorhexidina acuosa, tipo DOSISEPTINE®, y de povidona yodada, tipo BETADINE DERMIQUE® (véase Heridas y cortes superficiales). Paracetamol, tipo PARACETAMOL EG LABO® (véase Fiebre, Dolor) en diferentes dosis. Un antiinflamatorio no esteroideo (AINE) como el ibuprofeno, tipo ANTARENE®. Solución salina en monodosis para la nariz y los ojos, tipo PHYSIODOSE®. Un antihistamínico a base de cetirizina, tipo CETIRIZINE SANDOZ CONSEIL®. Un medicamento contra la tos (véase Tos) a base de dextrometorfano, tipo PULMODAXE® o TUSSIDANE®. Un laxante suave (véase Estreñimiento) a base de lactulosa, tipo LACTULOSE MYLAN®, de lactitol, tipo IMPORTAL®, o de macrogol, tipo MACROGOL SANDOZ®. Un antidiarreico: un retardador del tránsito intestinal y antisecretor a base de loperamida, como LOPERAMIDE ARROW CONSEIL®, o de racecadotril, antisecretor como TIORFAST® (véase Diarrea). Una pomada o crema con hidrocortisona al 0,5 % contra las picaduras de insectos y otros pequeños picores, tipo CORTAPAISYL®. Un antiespasmódico a base de floroglucinol, tipo SPASFON LYOC®. Un apósito antiácido para el estómago tipo XOLAAM®. Gasa grasa para quemaduras (véase Quemaduras cutáneas). Gasa antihemorrágica, tipo COALGAN® (véase Hemorragia nasal o epistaxis). Un antihematoma a base de árnica, tipo ARNICA BOIRON®. Una buena organización
Guarde por un lado los medicamentos recetados por el médico. Por otro, los medicamentos para tratar las pequeñas molestias de salud cotidianas. Separe cuidadosamente los medicamentos para adultos de los destinados a los niños (paracetamol, jarabe, gotas nasales…). Guarde absolutamente todos los medicamentos y sus prospectos en su envase original. Así podrá comprobar cada vez que los utilice las indicaciones, las condiciones de uso, las dosis, las contraindicaciones y la fecha de caducidad. Coloque la lista de medicamentos en el interior del botiquín. Guarde las recetas médicas en una funda. Cómo gestionar correctamente el botiquín Deshágase de todos los medicamentos sin envase y sin prospecto. Tenga especial cuidado con los medicamentos en forma líquida, en particular los oftálmicos. Atención: los colirios caducan muy rápidamente (2 semanas) tras abrir el frasco, aunque no se haya superado la fecha de caducidad. Guarde las vacunas en frío, a 4 °C en el frigorífico, hasta su uso. Revise o haga que revise sus medicamentos una vez al año su médico o farmacéutico, para eliminar aquellos que hayan caducado o ya no sean necesarios. Evite verter los medicamentos líquidos por el desagüe (fregadero o inodoro): algunos productos son tóxicos y pueden contaminar el medio ambiente. Evite quemar usted mismo los medicamentos líquidos, ya que su combustión puede generar vapores nocivos o provocar un pequeño incendio. Al finalizar cualquier tratamiento prescrito por su médico, deseche TODAS las cajas de medicamentos no utilizadas, ¡sí, incluso los antibióticos! Esto le evitará utilizarlos para automedicarse, lo cual NUNCA es recomendable. No los tire a la basura: puede resultar peligroso, ya que pueden ser recogidos y reutilizados. Devuélvalos a su farmacia. Números imprescindibles Pegue en la puerta del botiquín una lista de números de teléfono para casos de emergencia: Número del SAMU: 15 o 112 Número de los bomberos: 18 Número de su médico Número de la policía de guardia: 17. Allí podrá obtener el número del médico o de la farmacia de guardia. Número del centro de intoxicaciones de su región Número del centro de tratamiento de quemados de su región Número del hospital más cercano Número de una empresa de ambulancias Número de una empresa de taxis (o de la parada más cercana)

KIT DE EMERGENCIA PARA EL COCHE


Aunque no vayas a atravesar el desierto de Gobi ni la Amazonia, es mejor que lleves contigo un pequeño botiquín de primeros auxilios, sobre todo si viajas con niños.

LO QUE HAY QUE SABER
¿Qué tipo de neceser? Lo ideal es comprar un neceser pequeño de tela isotérmica para proteger los medicamentos del calor. Guarde el botiquín en el maletero, que es más fresco que la guantera, en un lugar de fácil acceso. Revise su contenido una vez al año (por ejemplo, antes de las vacaciones de verano) y adapte su contenido en función de las personas que viajen y del viaje previsto. Qué debe contener Pequeños utensilios Compresas estériles. Apósitos adhesivos. Tijeras de puntas redondeadas, unas pinzas de depilar. Una venda elástica con imperdible. Medicamentos Una solución antiséptica a base de clorhexidina acuosa, tipo DOSISEPTINE®. Un analgésico: paracetamol que se pueda tomar sin agua (PARALYOC®). Un antihistamínico: cetirizina, tipo CETIRIZINE SANDOZ CONSEIL®. Un anti-picor o, en caso de picaduras de insectos: hidrocortisona al 0,5 %, tipo CORTAPAISYL®. Un «antimareo»: difenhidramina, tipo NAUTAMINE® (no debe administrarse al conductor debido al riesgo de somnolencia). Un suero fisiológico en monodosis, tipo PHYSIODOSE®. Un producto antihematomas a base de árnica, tipo ARNICA BOIRON®. Productos de higiene y cosméticos Un tubo de crema solar con filtro (véase «Quemadura solar o eritema solar»). Unas gafas de sol de calidad. Un repelente de mosquitos: a base de dietiltoluamida (DEET), tipo INSECT ECRAN®.

BOTIQUÍ DE VIAJE


Aunque no te vayas por mucho tiempo ni muy lejos, debes llevarte un pequeño botiquín, sobre todo si viajas al extranjero o con niños.

LO QUE HAY QUE SABER
Este botiquín debe contener los medicamentos recetados que toma habitualmente. Calcule, 48 horas antes de la salida (para tener tiempo de abastecerse), la cantidad de medicamentos necesarios para la duración de su estancia. Por seguridad, lleve una copia de sus recetas y guárdela junto con sus documentos. Añada los medicamentos y el material sanitario que le puedan ser útiles durante su estancia. Esta lista debe adaptarse en función del lugar al que se dirija. Si se queda en Francia o si va a una gran ciudad, solo necesitará sus medicamentos personales, un analgésico (siempre útil), una crema solar (tanto en invierno como en verano), unos cuantos apósitos adhesivos y un spray antiséptico. Pero si viaja en condiciones más precarias, ¡sea previsor! Medicamentos que debe llevar Un analgésico: paracetamol, tipo PARACETAMOL EG LABO®, ibuprofeno, tipo ANTARENE® (véase Fiebre). Un antiespasmódico a base de floroglucinol, tipo SPASFON LYOC® (para calmar una posible crisis intestinal dolorosa). Un antihistamínico a base de cetirizina, tipo CETIRIZINE SANDOZ CONSEIL®, para hacer frente a pequeños problemas alérgicos. Un medicamento para ralentizar el tránsito intestinal en caso de diarrea sin fiebre a base de loperamida, como LOPERAMIDE ARROW CONSEIL®, o de racecadotril, como TIORFAST®. Un laxante osmótico suave, como MACROGOL SANDOZ®, si suele sufrir estreñimiento durante sus viajes. Un antináuseas como NAUSICALM® en caso de vómitos. Un antibiótico para problemas urinarios: por ejemplo, ofloxacina (MONOFLOCET®) o fosfomicina (MONURIL®) recetados por su médico. Suero fisiológico en monodosis para el lavado de ojos o para despejar la nariz, tipo PHYSIODOSE®. Una pomada de hidrocortisona al 0,5 % contra el picor y las picaduras de insectos, tipo CORTAPAISYL®. Antipalúdicos recetados por su médico para países con malaria a base de cloroquina, tipo NIVAQUINE® (con fines preventivos y, en su caso, curativos) y, para las regiones con resistencia, un antipalúdico más específico recetado por su médico. Material de primeros auxilios y vendajes que debe llevar Gasas estériles, una solución antiséptica a base de clorhexidina acuosa, tipo DOSISEPTINE®, y apósitos adhesivos antisépticos. Un termómetro electrónico o un termómetro frontal. Tijeras de puntas redondeadas y unas pinzas de depilar. Cremas solares con filtro. Repelentes de mosquitos a base de DEET (dietiltoluamida), tipo INSECT ECRAN®. Según el país de destino Una mosquitera impregnada con repelente de mosquitos (como INSECT ECRAN MOUSTIQUAIRE®) si va a permanecer en una zona con alta incidencia de malaria. Pastillas antisépticas: HYDROCLONAZONE® o, mejor aún, AQUATABS®, para la desinfección del agua.

NUESTRAS RECOMENDACIONES
Olvídese de los supositorios, los envases de cristal, el alcohol, el éter, los antisépticos con colorantes y los comprimidos sin envase ni prospecto. Si lleva su botiquín consigo en la cabina del avión, infórmese sobre las normas vigentes con su compañía aérea. Para cualquier información adicional, consulte los centros de información sobre la prevención de enfermedades en los viajes: Centro Médico del Instituto Pasteur, www.pasteur.fr; Santé Voyages, hospital Bichat-Claude-Bernard, tel. 01 40 25 88 92. Para encontrar el número de teléfono del centro Santé Voyages de su región, busque en Internet «Santé Voyages» seguido del nombre de la ciudad universitaria más cercana a su domicilio.

MÁS INFORMACIÓN
Si se encuentra en el extranjero, puede buscar el nombre de un medicamento por su DCI (denominación común internacional), que es el nombre de la sustancia. Siempre aparece escrito en letra pequeña en las cajas de los medicamentos, justo debajo del nombre comercial. Los nombres de los medicamentos, es decir, los nombres comerciales que figuran en las cajas, están escritos en MAYÚSCULAS y varían de un país a otro. Ejemplo: DOLIPRANE® (nombre comercial) Paracetamol (DCI) Las vacunas, una pesadilla infantil para algunos, las vacunas
– sean obligatorias o no – constituyen un acto médico y deben ser supervisadas por su médico.

LO QUE HAY QUE SABER
La vacunación contra una enfermedad infecciosa (viral o bacteriana) consiste en inocular, es decir, transmitir a una persona (o a un animal) el germen responsable de la enfermedad, tras haberlo matado o modificado previamente. La vacunación se realiza generalmente mediante una inyección. Una vez modificado o eliminado, el germen no puede transmitir la enfermedad, sino solo provocar la formación por parte del organismo de sustancias de defensa, los anticuerpos. Son estos los que protegerán a la persona vacunada si entra en contacto posteriormente con el germen en cuestión. ¡Atención! Para que la protección sea eficaz, es necesario repetir la vacuna dos veces con unas semanas de diferencia, salvo, por ejemplo, en el caso de la vacuna contra la gripe. La vacunación no ofrece una protección eterna. Por lo tanto, es necesario realizar refuerzos cada 5 o 10 años. Para facilitar el seguimiento de las vacunas, es importante llevar al día una cartilla de vacunación. Haga que su médico lo selle cada

VACUNACIONES


Aunque muchas vacunas se dispensan sin receta médica, le recomendamos que consulte siempre previamente a su médico, quien valorará si es conveniente o no vacunarse y tendrá en cuenta las contraindicaciones de la vacuna en función de su estado de salud. Principio: El calendario de vacunación establece las vacunas aplicables a las personas residentes en Francia, en función de su edad. Las vacunas obligatorias son las siguientes: – contra la difteria, el tétanos y la poliomielitis (DTP); – contra la fiebre amarilla (infección causada por un virus transmitido por mosquitos) para los residentes del departamento de Guayana mayores de 12 meses o cualquier persona que se encuentre allí. Las personas con la patria potestad deben velar por el cumplimiento de esta obligación. Las vacunas recomendadas se refieren a: – enfermedades como la tuberculosis (BCG), la tos ferina, la rubéola, el sarampión y las paperas, la varicela, la gripe, la hepatitis B y el herpes zóster; – infecciones invasivas por Haemophilus influenzae tipo B, neumococo y meningococo C. ¡Atención! Aunque las vacunas se dispensan generalmente sin receta, recuerde que siempre debe consultar a su médico antes de vacunarse. Preste atención al estado de salud de la persona que va a vacunarse: personas que siguen determinados tratamientos, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, estados febriles, enfermedades… ¡La vacunación, una herramienta para erradicar las epidemias!

MÁS INFORMACIÓN
En 1945, el tétanos causó 1 000 muertes en Francia, frente a solo 11 fallecimientos entre 2008 y 2011, y la vacunación contra la viruela permitió erradicar esta enfermedad ya en 1977. La protección individual mediante la vacunación, extendida a toda la población, ha demostrado así tener una dimensión de prevención colectiva. Hoy en día, se está difundiendo por Internet una campaña antivacunas que, al destacar los pocos casos de intolerancia, alimenta la idea de que toda vacuna es sinónimo de peligro, ignorando así la historia de la medicina. De hecho, según la OMS (1994), las vacunas (difteria, tétanos, tos ferina, sarampión, poliomielitis, tuberculosis) permiten evitar tres millones de muertes cada año. Además del peligro que supone para un niño la falta de vacunación contra las enfermedades infecciosas contagiosas más graves, esta hostilidad hacia las vacunas reduce la protección de la comunidad frente a ciertas epidemias como el sarampión (según la Agencia Nacional de Salud Pública, entre el 1 de enero de 2008 y el 31 de mayo de 2016, se declararon más de 24 000 casos de sarampión en Francia, de los cuales cerca de 15 000 se notificaron solo en el año 2011. Cerca de 1 500 casos presentaron neumonía grave, 34 una complicación neurológica y 10 fallecieron).

MÁS INFORMACIÓN
La utilidad de la cartilla de vacunación: ¿Cómo saber si tienes todas las vacunas al día? Lo ideal es tener una cartilla de vacunación para cada miembro de la familia y guardarla junto con los pasaportes o en el botiquín familiar. ¿No sabes si tienes todas las vacunas al día y has perdido tu cartilla? Pide consejo a tu médico. Por ejemplo, si suele trabajar en el jardín, es imprescindible vacunarse contra el tétanos (¡todavía mata en Francia!). La dosis de refuerzo se administra cada diez años. ¿Va a viajar y no está seguro de sus vacunas? Algunas vacunas son obligatorias, como la de la fiebre amarilla (Guayana y algunos países). Si tiene previsto viajar a un país en vías de desarrollo, consulte a su médico (o a su farmacéutico) tres meses antes de la salida. Él le indicará las vacunas recomendadas en función del destino, la duración, las condiciones del viaje y su caso particular. Para más información: http://social-sante.gouv.fr/IMG/pdf/calendrier_ vaccinal_2016.pdf

ÍNDICE


SÍNTOMAS Y ENFERMEDADES EN ADULTOS


Acné (adultos/adolescentes)
Alergias
Bombillas
Faringitis
Ansiedad
Aftas bucales
Dejar de fumar y deshabituación tabáquica
Asma
Hinchazón abdominal, flatulencia y aerofagia
Moratones, hematomas y contusiones
Herpes labial
Bronquitis aguda leve
Acidez estomacal
Quemaduras en la piel
Caída del cabello o alopecia
Distensión muscular
Conjuntivitis, trastornos oculares y de los párpados
Estreñimiento
Anticoncepción
Callos, durezas y callosidades
Golpe de calor o insolación
Quemaduras solares y alergia al sol
Dolores musculares
Calambre muscular
Cistitis e infección urinaria
Picazón
Dientes y encías
Depresión leve
Dermatitis seborreica
Diarrea aguda
Dificultad para digerir o dispepsia
Dolor
Dolores causados por la artrosis y otros dolores articulares
Dolor en el ano
Dolor de oídos y tapones de cerumen
Dolores de espalda
Fatiga o astenia
Fiebre
Foliculitis, forúnculos y carbuncos
Sarna
Gripe y síntomas gripales
«Resaca»
Hemorroides (crisis hemorroidales)
Hipertrofia benigna de próstata (dificultad para orinar)
Insomnio (trastorno leve del sueño)
Piernas pesadas
Dolor de garganta
Mareo, mareo por transporte
Mal aliento o halitosis
Dolores de cabeza y migrañas
Micosis en los pies o pie de atleta
Micosis de las uñas
Micosis vaginal o candidiasis vaginal
Náuseas y vómitos
Dactilo
Píldora del día después
Picaduras de insectos
Heridas y cortes superficiales
Piojos, liendres y ladillas
Aumento de peso y obesidad
Reflujo gastroesofágico
Menstruaciones dolorosas o dismenorrea
Rinofaringitis
Resfriado de cabeza o coriza
Fiebre del heno u otras rinitis alérgicas
Sangrado nasal o epistaxis
Sequedad bucal o xerostomía
Sequedad ocular
Espasmofilia
Pruebas de embarazo
Tortícolis y dolor de cuello
Tos
Trastornos de la menopausia y sofocos
Verrugas
Parásitos intestinales
Vértigos

SÍNTOMAS Y ENFERMEDADES INFANTILES


Estreñimiento infantil
Diarrea aguda en niños mayores de 3 años
Dolores del niño
Dolor de oídos y otitis en los niños
Dermatitis del pañal
Fiebre infantil
Dolor de garganta y faringitis en los niños
Mareos en los niños
Dolor de estómago en los niños
La dentición
Piojos y liendres en los niños
Regurgitaciones y vómitos en el lactante
Rinofaringitis infantil
Tos infantil